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LA XARXA: Dia Mundial de l’alimentació.

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El ciclo femenino: la expresión de la espiral femenina

Cuando la mujer tiene su primera regla, la llamada menarquia, inicia un viaje hacia la ciclicidad femenina que sólo finalizará con su última regla en la menopausia. Durante ese período de aproximadamente 40 años la mujer repite cada mes un ciclo de unos 28 días que comprende el tiempo entre el primer día de sangrado y el día anterior al siguiente sangrado. Este mágico proceso lo repetimos más de 450 veces durante nuestra vida fértil. Las mujeres, en algún momento de la evolución, nos desconectamos de nuestra naturaleza y nos enemistamos con nuestro ciclo, olvidando que es un proceso vital y sano para nosotras. Es un proceso que empieza mal, sólo hace falta preguntar a la mayoría de mujeres como fue su primera experiencia sangrante. Lamentablemente son pocas las que gozaron de un momento bonito, para muchas supuso un momento triste el que nos convertimos en mujeres sintiéndonos aún niñas, y nos conectamos con la peligrosidad de un posible embarazo, la suciedad de la sangre, el dolor, el desconocimiento. Nuestra sociedad tan desconectada de las cosas importantes no tiene un rito para este paso tan vital para las mujeres, no honramos esta transición, seguramente porque no la entendemos y porque nos ha llegado desvirtuada a través de experiencias negativas. La sociedad nos ha hecho creer que somos seres lineales, pero no es así, al igual que la naturaleza el ser humano es cíclico, tenemos ciclos de sueño-vigilia, de actividad-reposo, igual que la naturaleza tiene las estaciones, la noche y el día, incluso la vida es cíclica, nacemos, crecemos, envejecemos y morimos…a esa ciclicidad natural la mujer suma una muy importante, la de su ciclo menstrual. Cada mes atravesamos cuatro etapas diferenciadas con cambios visibles a todos los niveles: físicos, hormonales y emocionales que afectan a todas nuestras actividades: el trabajo, el ocio, las relaciones, la creatividad, la espiritualidad, la higiene, etc. Entender las características que rigen cada fase nos ayuda gestionar nuestra vida adaptándonos a nuestra momento vital y eligiendo aquello que más se adecue a nuestro estado, de esa forma en lugar de estar en conflicto estamos en equilibrio alineadas con nuestra naturaleza cíclica. Ciclo Menstrual Etapa 1. La menstruación, sangramos, deseamos recogernos y nuestro inconsciente y deseos ocultos encuentran la manera de salir a la superficie. Esta época corresponde con el invierno. • Etapa 2. La pre-ovulación, nos abrimos poco a poco, deseamos el contacto social, relacionarnos, estamos energéticas. Es nuestra primavera. • Etapa 3. La ovulación. Es nuestro momento álgido, nos sentimos más corporales, sensuales y bellas, deseamos el contacto porque es nuestro momento fértil, estamos productivas a nivel mental, nos comunicamos, nos abrimos al exterior. Es el verano. • Etapa 4. La pre-menstruación, transcurridas tres semanas, deseamos recogernos de nuevo, conectamos con nuestro interior, nos invade una cierta tristeza, nuestros deseos ocultos vuelven a aparecer, estamos sensitivas, inteligentes, a nivel emocional nos preparamos para morir un poco. Es nuestro otoño. [caption id="attachment_3182" align="alignleft" width="300"]Imagen de Juliaro, http://palomailustrada.blogspot.com.es Imagen de Juliaro, http://palomailustrada.blogspot.com.es[/caption] Lamentablemente el mundo actual, nos ha hecho desconectarnos de esa naturaleza cíclica haciéndonos creer que debemos estar estables y regulares, sin comprender que eso es tan imposible como pretender que siempre sea verano. Verdad que no pensamos que la primavera o el otoño o el invierno son patológicos, sino etapas normales del ciclo de las estaciones? Pues la realidad femenina es igual, pasamos por cuatro etapas diferenciadas en cada ciclo con características distintas, todas fisiológicas y todas saludables. Dejar de luchar contra nuestra naturaleza cambiante y entender y comprender la realidad, es básico para favorecer la fertilidad y la salud global de la mujer. Cuando comprendemos y conectamos con nuestra realidad cíclica, lo patológico se vuelve fisiológico y cooperamos con nuestro cuerpo en lugar de explotarlo. Es hora de reconciliarnos con nuestra naturaleza femenina, cambiante y saludable, es hora también de transmitir a las nuevas generaciones de niñas que se convertirán en mujeres una visión positiva y armónica del ciclo y enseñarles a bailar la danza de nuestra ciclicidad sagrada. Yolanda García, Psicóloga y Naturópata especializada en maternidad y crianza

Huele a primavera

primavera

Ya está aquí la esperada Primavera con su viento,  su energía de expansión y, en ocasiones, con sus imprevistas tormentas que hacen que se limpie y purifique el ambiente.

A pesar de seguir el camino del aprendizaje, el estudios, el trabajo y los quehaceres, ahora nos separamos un con más facilidad del estado de reflexión e interiorización del invierno, para abrirnos a un renacimiento interior acompañándonos del esplendor de la Naturaleza.

La Primavera y alimentación

En esta estación purificaremos nuestro organismo de los excesos pasados, observando los alimentos que la Madre Tierra nos otorga.

Tomaremos alimentos más frescos, moderadamente ácidos, de color verdoso y evitaremos los de naturaleza caliente como carnes rojas, picantes, grasas saturadas, horneados, café, alcohol... Optaremos por formas de cocción más ligeras como salteados cortos, vapor, escaldados, hervidos.

Incrementaremos:

Verduras Es la estación verde, y por tanto, recurriremos a las verduras más verdosas de sabor amargo, muy depurativas para eliminar toxicidad de nuestro  ayudando al cuerpo a eliminar toxinas: ortigas, apio, espinacas, lechugas, puerros, germinados... Frutas Aprovecha las frutas típicas de la primaverapor su alto contenido vitaminas como fresas, ciruales, cerezas, arándanos... Los días de más frío, puedes aplicar un toque de cocción  en forma de compotas, añadiendo kuzú o especias de naturaleza tibia-caliente. Cereales y legumbres

Dejar en remojo antes de la cocción cereales como la cebada, arroz integral de grano medio, quinoa, lentejas... con alga kombu o una ciruela umeboshi. También podemos ingerir nutritivos germinados.

Sopas

Deben ser más ligeras que en invierno, con menos cereales, leguminosas y condimentos salados, y con mas cantidad de verduras.

Proteínas

Preferir las proteínas  vegetales y de pescado y, cualquier forma de proteína, cocinada de forma más ligera.

Algas Incluye una pequeña cantidad de algas en alguno de tus platos como la wakame, nori, lechuga de mar... Aceite y grasas Para depurar el hígado y mantenerlo más relajado, toma aceites de primera presión en frío y siemre con moderación, evitando frituras.   ¿Quieres conocer más en profundidad las recomendaciones nutricionales para cada estación?¿Te interesa la alimentación naturista y ecológica? Tenemos varios estudios al respecto para ofrecerte: ciclo formativo de grado superior en dietética con enfoque ecológico curso de dietética naturista y oriental curso de acupuntura y medicina tradicional china