Una de las tareas fundamentales de la psicoterapia es aprender a querernos. Tener una buena autoestima es lo que nos va a permitir tener una vida plena. Aunque parece obvio, muy pocas personas tienen una adecuada autoestima y es muy frecuente que nosotros mismos, a veces de forma inconsciente, nos pongamos trabas para conseguir nuestros objetivos.

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El test: ¿me valoro suficiente?

¿Eres de los que cree que quererse es de vanidosos? ¿O que debo pensar en los otros
antes que en mí porque si no soy egoísta? ¿O que necesito el reconocimiento constante de los demás para sentirme valioso/a? Si la respuesta es afirmativa, tienes una serie de creencias que están limitando tu capacidad de valorarte.
Te propongo un test: ¿Eres capaz de hacer una lista de cosas que te gustan de ti mismo? Haz una lista para cada uno de los planos siguientes: físico, social, intelectual. ¿Cómo son de largas? ¿Te has bloqueado en alguna de las listas? Quizás me gustan mis manos, mis ojos y otros aspectos de mi físico y me considero una persona simpática, sociable, aunque no especialmente inteligente. Al hacer el test puede que mi lista de cualidades intelectuales sea demasiado corta. Detecto entonces que necesito reforzar mi estima en el plano intelectual. Puedo tener un alto grado de autoestima en un plano y muy poca en otro. Dedicando unos minutos a este sencillo test puedo tomar conciencia de cuál es mi nivel de autoestima.

ALGUNOS CONSEJOS PARA MEJORAR
Acepta los cumplidos
Las personas necesitamos refuerzo del exterior. Si alguien te dice algo positivo, quédatelo. No lo rechaces con frases como “en realidad no me ha quedado muy bien” “qué va, el color no me favorece”. Si te lo han dicho de forma sincera, es para ti. Te ayudará a hacerte más fuerte. Es importante nutrirse, no solo en el plano físico, también en el emocional.

Para los golpes
No permitas que los demás sean despectivos. Podemos escuchar una crítica constructiva hecha desde el respeto, nos ayudará a mejorar. La crítica destructiva nunca debemos aceptarla. No hace falta entrar en conflicto con la otra persona, entrar en cólera, bastará un “no, gracias, no estoy de acuerdo, eso no es para mí”.

Reconoce los logros
Cuando me esfuerzo y logro algo, no sirve de nada si no dedico un tiempo al reconocimiento de lo que he conseguido. Observa de qué punto partías y a dónde has llegado. Sé justo.

Identifica el discurso interno que te impide mejorar
Puede que de forma más o menos consciente te digas cosas como “todo me sale mal” “no lo he hecho suficientemente bien” “los demás son más importantes que yo” “soy peor que los otros”… Muchas veces hemos incorporado estos mensajes de nuestros padres, abuelos, maestros o de la sociedad en que vivimos. Condicionan nuestra vida, con frecuencia hasta el punto de impedirnos ser quién somos.

No te compares
La sociedad nos enseña a competir. Desde pequeños competimos con nuestros hermanos y con los compañeros de clase, de adultos seguimos compitiendo, para conseguir un trabajo por ejemplo, y puede que en muchos otros aspectos de la vida. Vivir en sociedad implica tener como referente a los otros pero ¡ojo! mira el conjunto de tus cualidades, todos tenemos cualidades positivas, no mires sólo si eres peor que el otro en esto o aquello. Si quieres plantear el reto de mejorar alguna cualidad que te cueste más, adelante, hazlo. Pero para ello compara tu progreso con tu punto de partida no con el de otras personas.

Márcate objetivos realistas
Si mis objetivos están muy alejados de mis cualidades , de mi realidad, o los planteo de forma muy general o abstracta, tengo muchos números para fracasar. Hay personas que son especialistas en ponerse metas inalcanzables. El resultado es la insatisfacción y frustración permanente. No te hagas eso a ti mismo, no lo mereces.

Haz cosas que se te den bien
¿Por qué torturarte a ti mismo empeñándote en hacer cosas que te cuestan, que no se ajustan a tus cualidades? Pregúntate: ¿en qué soy bueno? Poténcialo.

Aprende a demostrarte amor hacia ti mismo
Seguro que para ti es importante demostrar tu afecto a las personas a las que quieres. Puede que con un regalo, un abrazo, una fiesta sorpresa, un piropo, etc. ¿Cómo te demuestras el amor hacia ti mismo? Si te cuesta contestar a esta pregunta es importante que dediques un tiempo a reflexionarlo. Si eres una persona valiosa, recompénsate por ello de vez en cuando.

Sé coherente contigo mismo en tu forma de vivir, con tu proyecto vital
Reflexiona sobre cuáles son tus valores. Quizás para ti sea muy importante la honestidad y la sinceridad y en cambio en tu trabajo puede que tengas que ser deshonesto/a vendiendo un producto en el que no crees, lo que te supone un enorme estrés. Busca la coherencia. Si para ti son importantes esos valores puedes favorecer que estén presentes en tu vida. Si no lo están, te crearás un conflicto interno que no favorece tu autoestima.

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DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
Los aspectos comentados en este artículo serían algunas de las claves teóricas para mejorar la autoestima. Faltaría lo más importante, implementarlo en la práctica. Puede que tú ya sepas todo esto pero en tu día a día hay algo más que te impide ponerlo en práctica. Ese algo más pueden ser contenidos inconscientes, bloqueos emocionales, conflictos internos. Esto es lo que se trabaja en la consulta de Psicoterapia Humanista.
Durante la terapia, el terapeuta crea situaciones que te ayuden darte cuenta por tí mismo de lo que te ocurre, no sólo en el plano del diálogo racional interpretativo, sino también en el plano emocional, corporal o inconsciente. La función del terapeuta es acompañarte, guiarte, darte herramientas, ayudarte a tomar conciencia, así como reforzar y apoyar tus logros en tu proceso de crecimiento personal.

Marisol Pérez, Psicóloga y Nutricionista